Los Misteriosos Términos y condiciones de Telegram.

Tras la publicación de ayer sobre los términos y condiciones de WhatsApp, hoy toca la segunda parte de lo que podríamos llamar la competencia directa de dichos términos de una nueva mensajería, como es Telegram, que se lanza fuerte arriesgando a toda costa saltándose algunos puntos de dudosa privacidad con tal de plantar cara a WhatsApp, pero… ¿es legal o moralmente aceptable saltarse la privacidad con tal de ‘venderse’?  Si ya de por si, la cuestión de la privacidad está cada vez más revisada y se mira con lupa a los que no la respetan, pese  aunque en ocasiones o casi siempre hagamos caso omiso de leer la parrafada y a consecuencia intenten ‘colarnosla’, pero… ¿hasta qué punto es moralmente aceptable esto?
En primer lugar, Telegram no pone a disposición del usuario, en ningún momento, su Política de Privacidad: ni la muestra durante el registro, ni pide que la firmes, ni cuenta con una opción para consultarla en sus menús o pantallas de configuración. Nada de nada. ¿Y esto qué quiere decir? Entre otras cosas, que los responsables de Telegram están recopilando, almacenando y tratando tu información personal sin el debido consentimiento previo, aunque posiblemente vayan a hacer el mismo uso que WhatsApp (nadie dice lo contrario, ni lo quiero poner en duda) pero por la ley de la política y privacidad de datos, cualquier empresa, y cualquier persona que ofrezca un servicio, está obligado a avisar del uso que piensa hacer de los datos personales de dichos usuarios que utilicen el servicio.
La escasa Política de Privacidad de Telegram sí está disponible en su web, siendo bastante breve e incompleta; como por ejemplo, no especifica el tiempo que retienen tus datos, en qué país o bajo qué jurisdicción se procesan.
Sin duda, Telegram puede servir como una alternativa más para comunicarse pero nada más lejos que para ello, ya que no ofrece ninguna novedad destacable que no ofrezcan otras mensajerías. Sin más dilaciones, bajo mi punto de vista, me parece que el lanzamiento de Telegram es puramente marketing comercial para competir en el mercado de las mensajerías. Por lo menos la compañía rusa podría haberse tomado más molestias en pulir algunos aspectos que analizaremos a continuación;
 
¿Para qué podrán usar tus contenidos?
 
No se menciona por ninguna parte. Al contrario de lo que sucede en otros chats o redes sociales, el usuario no otorga a Telegram licencia alguna sobre sus contenidos. Por tanto, los mensajes, fotos y vídeos son exclusivamente de cada usuario, faltaría más, pero en este caso ni siquiera estás cediendo a la empresa una serie de derechos sobre ellos, así que no pueden utilizarlos para nada. Aunque en la práctica dicho contenido lo almacenan.
 
¿Qué datos personales cedes?
 
No es algo que esté especificado en la Política de Privacidad, pero se deduce en alguno de sus apartados de las FAQs de la aplicación y de la propia utilización del programa; “Telegram solo almacenará los datos que necesite para funcionar de forma apropiada”, eso está muy bien, pero… no especifica que datos concretos almacenará, aunque todos nos podemos hacer una idea partiendo de la base que tienen todas las mensajerías, número de teléfono, nombre, avatar, agenda, ultima hora de conexión, mensajes, algún que otro dato que no especifican como el país del que te conectas.
 
¿Qué pueden hacer con esos datos?
 
Lo cuál es su obligación legal detallar toda la información de la que van a disponer, porque solo podemos basarnos en suposiciones del uso que van a hacer y no van hacer con nuestros datos, en base por la dinámica de este tipo de Apps.
Una de las particularidades bastante molestas de Telegram, es enviarte notificación cada vez que un usuario de tu agenda se registra en la App.
Una de las cosas que si aseguran, es que “Jamás compartiremos tus datos con nadie” pero ello tampoco nos garantiza que lo cumplan, porque al parecer están en el derecho legal de compartir nuestros datos con las empresas que tengan subcontratadas para mantener el propio servicio, a no ser que se encarguen de gestionar ellos mismos todos los mantenimientos que ello conlleva, como el mantenimiento de los servidores, la atención al cliente, etc.
 
¿Puedes darte de baja? ¿Cómo?
 
Puedes borrar tu cuenta de forma permanente a través de un formulario en la web de Telegram. El procedimiento es inmediato, te mandan un código a la aplicación, lo introduces y listo, pero tiene el inconveniente de que es casi imposible completarlo si te roban o pierdes el dispositivo, que precisamente es una de las principales razones por la que podrías querer eliminar tu cuenta.
 
¿Cuánto tiempo retendrán tus datos si decides marcharte?
 
La desactivación de una cuenta de Telegram es inmediata, pero el inconveniente de la desinformación de su dudosa y polémica Política de Privacidad, es que se desconoce por cuanto tiempo retienen tus datos,  si lo hacen y en caso de retenerlos, por cuanto tiempo (en el caso de WhatsApp los retienen por 30 días).
Lo único que podemos encontrar es una pista dentro de la aplicación cuando intentas borrar algún contenido avisando con mensajes como; “Todo lo que borres se borra para siempre” y “Excepto los gatos. Nunca borramos tus fotos graciosas de gatitos, nos gustan demasiado”. El primer aviso no está mal, pero el segundo suena un poco rintintín.
 
¿Cuál es la edad mínima para darse de alta?
 
Otro aspecto sobre el que Telegram no da detalles, aunque en realidad en el caso de España se puede solventar fácilmente siguiendo la legislación vigente de que hay que tener 14 años en adelante para poder registrarse en cualquier chat o red social, o con el consentimiento del tutor en caso de ser menor.
 
¿Cómo de extensas son las políticas? ¿Están en español?
 
Solo hay Política de Privacidad y está en inglés, sin traducciones. Es sorprendentemente breve: 320 palabras, más o menos como media pagina de un Word.  
Un poco más breve y también le podrían hacer la competencia a los 140 caracteres de Twitter.
¿Pueden cambiar los términos? ¿Con qué condiciones?
 
Dificilmente pueden cambiar algo de lo que carecen escasamente, así que podemos esperarnos cualquier cambio en cualquier momento, y tal como está el horno de las privacidades y las competencias no sería raro que no tardará en producirse dicho cambio. Así que los useís Telegram os rcomiendo no bajar la guardia.
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¿A qué legislación están sujetos?
 
Es otro de los misterios de Telegram, en su Política de Privacidad afirman que su infraestructura, basada en múltiples centros de datos, es la más rápida y segura, pero no especifican dónde están ubicados dichos ‘datacenters’.
Deberían tomar nota de Twitter, que al menos son más locuaces e indican  a través de la propia red social que los datos personales de usuarios europeos se alojan en Londres. Es una de las ventajas de permanecer en la UE, ya que hay algunas legislaciones no europeas que son menos garantistas.
 
 
Curiosidades  de Telegram.
 
Entre otros detalles que ya he mencionado más arriba, la mecánica del ‘doble-check’ no es la misma que en WhatsApp, la avalancha molesta de notificaciones que recibe el usuario cuando se registran sus amigos (el nivel de molestia ya depende de la cantidad de amigos que tengamos) y el concurso  para animar a los hackers a que desmonten su servicio.
 
Y para terminar, Telegram dispone de algún emoticono repetido en WhatsApp, ¿alguién sabría exponer cualés son los emoticonos que tienen ambos competidores sociales en común? 
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