Si no “aparentas”, no importas.

Debido a los intereses personales y al egoísmo de ciertas personas, mezclado con el narzisismo y el libertinaje que reina actualmente, cada vez más presente mientras se predica buenos propósitos que acaban cayendo en el olvido por los intereses personales.

Me ha llevado a reflexionar que, no solo “si no aportas, no importas” lógicamente sino que, “sino aparentas, tampoco importas” según el interés de quien. Porque, para algunas personas egoístas que han perdido, no saben encontrar o están confusos con su verdadero propósito de vida, parece que solo importes cuando a ellos le importan o como le importan, pero exigen que ellos importen al resto siempre.

Definitivamente, la zoociedad del siglo XXI se ha desnaturalizado de tal forma que, paradójicamente, ha perdido el norte buscando los principios. La eterna búsqueda de la felicidad, la eterna juventud o la inmortalidad jugando a ser Dios con la ciencia y el falso progreso de la productividad y el ocio descompensados.

La ambición por controlar lo ajeno en lugar de equilibrar las emociones del propio ser, a pesar de ser más accesible pero más tedioso de gestionar. El recurso fácil es sucumbir al placer colectivo sacrificando el talento propio para integrarse en un rebaño social a cambio de no ser juzgado.

Pero lo cierto es que solo resulta una falsa felicidad y pasajera de falsas apariencias que suele acabar en frustraciones y trastornos emocionales propios y del propio entorno, incluso involucrando o controlando a otras especies animales.

La sociedad moderna ha llegado a un punto en que finge saber de todo a cambio de un tributo a toda costa pero, realmente, no sabe de nada. Porque ha sido adoctrinada a través de un falso, cada vez más obsoleto, sistema educativo que solo enseña lo que interesa saber para mantener una jerarquía mecanizada de oficios por facciones para producir recursos sin escrúpulos.

Pero llega un punto que los recursos que se agotan y no dan abasto para regenerarse, creando necesidades artificiales y sustituyendo la mano de obra que estimula en su medida por herramientas que solo deberían ser de apoyo. Hasta ciertas necesidades acaban siendo incongruentes por generar demasiada abundancia o perder la consciencia de uso.

La escasez genera creatividad por supervivencia y
la abundancia incita a la soberbia.
El equilibrio es la clave.

#ReflexionesTécnicas

Lo más triste y serio es cuando ciertas intenciones afectan la reciprocidad de los actos, el miedo lleva a la ira y el hastío a la desatención, inflando los egos para llenar los vacíos generados por el mismo problema y estrategia de los falsos líderes.

A medida que el ser humano ha ido evolucionando su manera adaptarse, se ha ido modificando el esfuerzo por la comodidad, incluso por devoción, con el riesgo que conlleva perder esa estimulación que mantiene el propósito de la vida.

Está claro que el sentido de ser de la vida, es encontrar la paz interior durante el camino y el retiro espiritual. Pero hasta que llegue ese momento la cuestión es aportar nuestro granito, primero aceptándonos a nosotros mismos, después a nuestro entorno y, por último, a la sociedad.

No hay mayor gloria ni satisfacción que el de sentirse útil y realizado dando y recibiendo sin esperar o como si no esperáramos nada a cambio. Porque al dar, se recibe recíprocamente por las leyes naturales de la causalidad, para bien o para mal, esa siempre es la cuestión.

Y si no aportamos, lo mejor es una retirada a tiempo antes que estorbar, pero una retirada a tiempo antes de tiempo (se entiende antes de haber encontrado el sentido de ser) debe servir para aprender. Aprender a encontrar el sentido, aprender a ser útil, porque no hay mayor aprendizaje ni sentido de ser que, sirviendo.

Sirviendo se aprende, sirviendo te curte, sirviendo te relacionas y se aprende empatía, el ser humano es sociable por naturaleza, por lo tanto requiere de este servicio dando para aprender y recibiendo por necesidad. La verdadera necesidad es un sentimiento natural, alejado de capitalismos, por ello que el dinero y los títulos no tienen más valor que el materialismo que le queramos dar en cada contexto.

Para sentirnos valorados no necesitamos más que cariño y servicio para conseguir el fruto o el éxito. La moneda de cambio solo es un puro trámite que engrosa al intermediario ver la vida pasar sin pena ni gloria.

Por eso mismo, cualquier oficio aunque esté al servicio de cualquier otro oficio, no tiene más gloria que la pasión que corra por sus venas de servir a ese otro oficio sin esperar nada más a cambio que la satisfacción de aplicar sus conocimientos y sentirse útil a la sociedad. Los títulos y los salarios son un añadido material del capitalismo y del egoísmo humano, que solo engrosan los intereses obcecando el instinto natural de supervivencia; la intuición, aplicado en cualquier aspecto de la vida, no solo lo profesional sino también en lo personal.

A continuación os dejo una referencia literaria de Social Media y Publicidad muy interesante para profundizar en una buena práctica sobre habilidades comunicativas.

Guillem Recolons, Social Media y Publicista

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