¿Cuál es la mejor ubicación para el router?

Una de las cuestiones que más quebraderos de cabeza da a los usuarios es la señal wifi, provocando mosqueos innecesarios con proveedores de internet que, la mayoría de las veces, no tienen nada que ver.

El WiFi es un tipo de conexión inalámbrica local, integrada en los equipos e independiente de la conexión, es decir, la única relación que tienen es que sirve de vehículo para “transportar” la conexión de punto a punto, de igual manera que el cable Ethernet pero con pérdidas evidentes por las posibles situaciones atmosféricas, el tipo de infraestructuras, el espacio, etc.

Por eso, técnicamente, la conexión inalámbrica está sobrevalorada por la comodidad del usuario y el interés comercial, puesto que es menos óptima que el cable Ethernet, aunque más cómoda para los dispositivos móviles.

En la actualidad, la mayoría de viviendas recurren al WiFi del router para conectarse a la red. Y, de la misma manera que los equipos y dispositivos tienen su lugar preferido en el hogar, el router y posibles repetidores también deben tenerlo preferentemente, un lugar tranquilo y accesible por tierra y aire, en la medida de lo posible.

Por tierra, para evitar canalizaciones y enchufes eléctricos excesivamente masificados de cableado, evitando posibles accidentes domésticos o incendios eléctricos. Por aire, evitando muros de contención, excesivos tabiques, limitar el número de dispositivos o cambiar el canal de frecuencia, para permitir que que fluyan las onfas de frecuencia, de la misma manera que ocurre con los móviles y los respectivos satélites.

Con repetidores de señal y dispositivos PLC, se puede mejorar la calidad de la señal. Aunque muchas veces, es más sencillo que andar cargando el amiente y el hogar con aparatos innecesarios. Con un poco de estrategia, sentido común y con algunas pautas, podemos mejorar la distribución de la señal de WiFi por todo el hogar. El punto clave principal es el emplazamiento del router.

Antes que nada, es bueno reiniciar el router. Cuando la señal llegue con dificultad a tus dispositivos conectados vía WiFi, la primera acción que debes hacer es apagar el router durante unos minutos.

En primer lugar, aunque resulte muy básico las mejores soluciones son las más simples y, aunque los dispositivos tecnológicos de hoy en día están preparados para funcionar 24/7, no dejan de ser aparatos electrónicos que se sobre saturan, tanto eléctricamente como memoría caché recopilando datos del tráfico de red.

Como mínimo y para ser precisos, apagaremos los dispositivos al menos 30 segundos, una vez a la semana, cuando más oportuno creamos Pasado ese tiempo, lo encenderemos de nuevo y verificaremos si ha mejorado la fluidez de la conexión.

Es recomendable apagar y encender progresivamente en cascada, apagar no tanto pero si seguimos un orden apagaríamos primero el router y lo encenderemos de nuevo antes que el resto de dispositivos.

¿Por qué este tiempo de espera, antes de volver a encender el router? Aparte de que se enfrie un poco, sin necesidad que tenga estar extremadamente caliente, para que se vacié lo que se conoce como memoría flash de los dispositivos electrónicos, donde almacena la caché de la configuración.

Apagando el equipo no se pierde ningun dato de configuración, a menos que presionemos el botón reset durante 30 – 40 segundos, será el siguiente nivel en caso de que tengas problemas serios más serios irreversibles con el simple reinicio.

Reservar un lugar para el router

La mejor ubicación posible del router es lo más cercano a la parte central de la vivienda y, si se trata de una vivienda unifamiliar de varias plantas, en la planta del medio o superior, ya que los router tienen tendencia a royectar la señal hacia abajo, así distribuirá mejor la señal a lo ancho y bajando.

Si lo miramos desde otra perspectiva, si localizaramos el router en un rincón de la vivienda, un porcentaje significativo de la señal WiFi, se estaría yendo hacia el exterior o hacia el resto de viviendas compartidas. De esa manera minimizaremos en lo posible la adversidad del numero de paredes e intentando evitar las más gruesas.

Si nos ponemos un poco minuciosos, incluso, podemos optimizar la señal WiFi prestando atención en la decoración propia de la casa; la ubicación que hace de barrera, los materiales aislantes como paredes de ladrillo, cemento, acero, metal o cristal acústicamente, la distribución de los muros de carga, etc. Evitar lugares con espejos, para que no rebote la señal o impida su paso.

Aunque no es plan de ponerse quisquilloso, pero hay que tener en cuenta al menos las zonas habitables y donde más vida realizaremos en determinadas funciones que puedan depender de la conexión, para prever y adaptar la vivienda desde el momento de entrar a vivir, incluso son detalles a tener en cuenta para arquitectos que diseñen viviendas inteligentes del futuro.

Evitar emplazar el router en el suelo ni apilar los equipos de fibra óptica, de la misma manera que la señal se dispersa hacia los lados, también lo hace hacia arriba o hacia abajo, por lo que ubicados en una mesita que quede lo suficientemente elevado, aprovechará mejor la señal dentro de la vivienda.

Cuanto más y mejor contacto visual tengamos del router, mejor será la calidad de la señal. Si situamos el equipo ocultando total o parcialmente en una estantería, la señal WiFi se resentirá, ralentizando la señal, alcanzando menores distancias y, por lo tanto, también menores velocidades.

Tratar de evitar las ventanas, puesto que si colocamos el aparato cerca de una ventana, parte de la señal se irá hacia el exterior. Por otro lado, esa ventana o esa apertura hacia la calle o hacia un patio interior, es un umbral por el que pueden entrar otras señales procedentes del exterior que interfieran con nuestra señal.

Mantener las distancias con televisores, radios y electrodomésticos por razones obvias, ya que los objetos de metal pueden reflejar la señal, dispersándola. Especialmente los microondas, porque estos emiten una señal más fuerte en la banda de 2,4 GHz, la misma frecuencia en la que opera el router.

Por eso, los electrodomésticos son poco amigos del WiFi, especialmente si tienen antenas y también emiten ondas de frecuencia. La cocina, por lo tanto, es un mal lugar para ubicar el router, una alternativa podría ser ubicar un repetidor en este tipo de lugares, la conexión wifi no mejoraría mucho más pero al menos no afectaría al router y también podríamos contar con la opción de Ethernet si queremos conectar una smarTV, portátil o mini pc.

Por el mismo motivo, en caso de ubicarlo en el salón, no conviene emplazar el router muy cerca del televisor tampoco. Hay otros equipos, como sistemas de alarma, teleasistencias o teléfonos fijos, que pueden estar usando la misma frecuencia que el router.

Aunque puede parecer un poco surreal, evitar emplazar el router o repetidores cerca de peceras. Porque el agua puede absorber la señal de WiFi, con lo que se reduciría su radio de alcance.

Con el paso de los años, muchos routers han evolucionado y algunos tienen las antenas integradas hacia dentro. Pero muchos otros, siguen manteniendo las antenas externas, las cuales podemos y debemos orientar de forma adecuada para optimizar la señal. Las antenas ayudan a dirigir el caudal de ancho de banda inalámbrico. Si hay dos o más antenas, es recomendable posicionar cada antena hacia un lado diferente.

 

En 2018 salió la noticia que, Jason Cole, un físico del Reino Unido, había creado una fórmula para calcular de forma científica el mejor lugar para poner el router.

Empleó la formula una formula matematica calculando la ubicación más precisa de su vivienda, aplicando la ecuación  Helmholtz. Esta ecuación le permitió hacer un modelo de las ondas electromagnéticas emitidas por su router.

Su planteamiento inicial de trabajo fue predecible, pero la forma óptima de optimizar la señal es el de ubicar el router justo en el centro de la vivienda.

Profundizando un poco más, Cole modificó su modelo, teniendo en cuenta la capacidad de absorción de los diferentes materiales en las paredes. De esa manera, consiguió que su algoritmo recogiese con más fidelidad el comportamiento de las señales WiFi.

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