Los algoritmos de las redes sociales son una formula matemática tan predecible como compleja, la vida virtual son ceros y unos, si que es cierto que de un tiempo a una parte se ha complicado organizar el exceso de información mal regulada. En resumen, los algoritmos son variables programadas para clasificar los gustos en función de nuestra huella digital.
Toda acción en internet deja huella; lo que visitamos, lo que compramos, lo que descargamos, lo que subimos, etc. y nuestro DNI es la IP pública, aunque también hay formas de «falsificar» un DNI virtual usando VPN’s, a la vez que nos protegemos. Pero en está ocasión hablaremos más sobre la reputación de la marca personal en internet.
La reputación es como la confianza,
cuesta una vida ganarla pero un suspiro perderla.
#ReflexionesTécnicas
Existen dos clases de usuarios, los presentes y los no presentes, aunque todavía siguen existiendo algunas personas reacias a registrarse o actualizar identidad verídica, por desconocimiento o cautela. También hay otra gente que no le teme a la transparencia, para vender o compartir información, y uno de los quebraderos que más lleva de cabeza es la visibilidad para captar audiencia y potenciales clientes, tanto para captarla como verificarla.
Toda la vida han existido los gurús oportunistas que han intentado vender algún tipo de estafa ambulante maquillada con buenas palabras. Desde los inicios de internet siempre han existido los cursos oportunistas sobre conocimientos básicos, aprovechándose de la ignorancia y la buena fe de los usuarios más vulnerables. Las dos cosas más llamativas es que siempre están vendiendo soluciones milagrosas y eficaces para conseguir millones de seguidores e interactuaciones, y hay gente que se lo cree.
En primer lugar, no existen los milagros ni las soluciones aceleradas, ganarse la confianza de la audiencia lleva trabajo como cualquier relación social. A menos que sea un personaje o hecho popular que se vende por inercia o se recurra a la prostitución comercial. Los principios básicos es que nadie regala nada, incluso altruistamente «no se espera nada a cambio» porque la inercia natural de las cosas es la reciprocidad de las intenciones, para bien o para mal.
Y la clave del engadgement, que nadie o pocos te cuentan, se basa en el mismo principio de inversión recíproca aplicado a los mercados y la economía; invertir en materia prima para recibir beneficios transformados. Telemáticamente esto se traduciría en dos manera de captar audiencia; con el boca a boca manualmente de toda la vida, incluso interactuando a través de las plataformas virtuales, comprando la atención de la audiencia con regalías y distracciones emocionales.
Lo último en inteligencia artificial es generar el engadgement automático y virtualizado, a través de bots que generan tráfico sobre un contenido también generado de manera automatizada, incluso automatizando la presencia humana para desatender procesos automáticos que trabajan generando riqueza mientras los creadores disfrutan del ocio.