Una razón poderosa de que compartir es vital para nuestro crecimiento, tanto propio como ajeno, es tan simple como que el conocimiento que no se usa no sirve para nada.
Existe la vieja creencia que el saber no ocupa lugar porque todo lo aprendido es información que se transforma en experiencia con un plan de acción, hasta ahí bien pero… ¿y si no se transforma? …pues que no hay acción, y el conocimiento si no se refresca se acaba degradando, y si tampoco se utiliza no sirve de mucho.
La cuestión es dejar las excusas y poner en marcha el plan de acción respectivo para cada individuo y situación, sin recetas milagrosas ni procrastinaciones. Quizá podamos pensar que no es el momento adecuado, efectivamente puede no serlo y nunca lo será si no damos pequeño pasos en la dirección adecuada, cambiando hábitos y mentalidades.
Todo gran recorrido empieza con un pequeño paso.
#ReflexionesTécnicas
Con esto quiero decir que, mucha gente reprime el conocimiento adquirido durante años por diversas razones; no encuentra oportunidades, se reserva para el gran momento, se autoflagela con refuerzos positivos inmediatos y, al final, lo único que pasa es el tiempo y un gran rechazo negativo al final.
Por eso casi tan importante, o más, es acumular conocimiento como saber aplicarlo adecuadamente, incluso en pequeñas dosis, aunque no recibamos ese reconocimiento que todo el mundo espera y rara vez llega o no como esperamos, y lo peor es que seguimos dándonos cuenta tarde por miedo al rechazo y abnegación.
Aprovechar la era de la sobre información para compartir conocimientos es una buena oportunidad para poner en valor la experiencia que, tarde o temprano, pueda servirle a alguien e incluso rentabilizarlo adecuadamente.