La Anti Tesis

En los últimos meses está saliendo a la luz nuevos estudios (sin confirmación oficial, por el momento) para definir científicamente y con mayor precisión ciertos comportamientos psicopáticos del ser humano. Lo que vendríamos a llamar, de toda la vida y hablando en plata, un tonto/a a las tres que se pasa todos los pueblos fronterizos de la razón.

Pero, el psicópata va mucho más allá que un ‘tonto a las tres’, partiendo de la base que no es ninguna enfermedad (psicópatas encubiertos), porque pueden estar perfectamente disimulados entre el resto de la sociedad, dispersando y condicionando las pautas sociales que adoctrinan a la misma.

Se habla también que tampoco tienen cura, lo cual me confirma más la teoría que encaja fuera de las enfermedades, y que, las enfermedades no existen más allá de las limitaciones irrazonables del ser humano.

Todo se limita, de nuevo, a etiquetas humanas para poner nombre a lo bueno y a lo malo, en función de los intereses y las metas del contexto de convivencia o actuación de un conjunto de humanos. Ya que, las consecuencias de unas determinadas acciones humanas, no determinan los prejuicios hasta que se les pone nombre. El cual podemos dividir los prejuicios en dos grandes grupos; psicopatía y empatía.  

El psicópata es la persona que, como consecuencia de su disonancia respectiva, atenta contra los derechos morales de una persona empática. Buscando esa dosis que lo regenere, acosta de los malos comportamientos de sus costumbres, por lo que nunca o pocas veces llega a regenerarse porque ese odio atrae más odio, con el riesgo que conlleva de vampirizar al empático en una víctima con dos elecciones; la sanación completa o la vampirización psicopática por venganza.

anti tesis

La particularidad de los psicópatas es que, al margen del carácter de cada uno, todos cumplen los mismos patrones o con la misma intencionalidad básica; dañar al prójimo, porque no son conscientes dentro de su consciencia, dada la disonancia cognitiva que conlleva. Mientras que el empático, en contacto con sus plenas facultades conscientes (excepto la fase de disonancia, intermitente o vampirazada, causada por su respectivo psicópata) es capaz de controlar sus emociones y adaptarse a todas las circunstancias, ya sea para bien o para mal, o para disimular, pero se diferenciará porque será más constructivo, a medio y largo plazo, que el psicópata. De ahí la importancia a tener en cuenta, siempre, las primeras intuiciones, para no dejar pisar o vampirizar por quienes no dominan sus emociones.

Conclusión al respecto que saco a tener en cuenta sobre la ventajas y contras de la diversidad de la naturaleza, es que,  por muy arraigadas que el ser humano tenga sus costumbres, ya sea empático o psicopático, nadie está exento de cruzar la delgada línea de la psicopatía, ni de no encontrar remedio “para curarse” de los demonios psicopáticos.

En primer lugar;  control de la emociones para no dejarnos influenciar por la dependencia emocional. En segundo lugar, enriquecer nuestra experiencia personal disfrutando de la soledad (no es lo mismo estar solo que sentirse solo). Por último, para ir abreviando, resiliencia y autocrítica para pensar antes de actuar.

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