Reprimirse o huir, esa es la cuestión

No me gusta reconocer los problemas ajenos porque, aúnque no dependan de uno mismo, considero que si deben depender para poder aportar soluciones constructivas en cada caso. Aunque a veces, dichas soluciones no sean, aparentemente, lo que queramos y cueste tanto llevarlas a cabo, por eso es necesario entrenar la disciplina y la actitud a prueba de balas.

 

Y es que, gracias a la diversidad de opiniones, me he dado cuenta que este mundo no está preparado para la democracia social, excepto en grupos reducidos donde existe cordialidad mientras los sumisos permitan llevar la voz de mando a los denominados ‘machos alpha’.

Entre unos y otros han (casi) logrado apagar la llama de mi motivación. Una de dos, o no soy lo suficientemente maduro para llevar a cabo mis proyectos o soy demasiado iluso. El caso, es que las “fuerzas oscuras” de la sociedad han logrado intimidar mis ilusiones e inocencia, mancillando mis nobles ideales. Pero nunca es tarde para emprender los proyectos que salen del corazón y nadie debería cortar alas a nadie, o por lo menos, lo que si, todo el mundo debería aprender a expresar sus emociones con un poco mas de empatía y sin afán de superación más que el de superarse a sí mismo.

Quiero pensar, que el motivo de mi desidia social es la falta de madurez para gestionar mis ideales con argumentos más sólidos. Y, sobretodo, saber cuidarlos con esmero de quién carece de matices, aprendiendo a expresarlos materializando dichos ideales.

Pese a todo, no conseguirán hacerme sentir mejor ni peor solo porque tenga una perspectiva más diferente e inocente a las “fuerzas oscuras” de sus prejuicios. Como mucho realizaré retiradas a tiempo para reflexionar mejor aquellos argumentos que no terminen de cuajar, pero sin duda volveré a la carga cuando estén más solidificados para ponerlos en práctica. Especialmente, quiero hacer un reconocimiento a esas personas que nunca nos dan la espalda, incluso cuando nosotros les damos la espalda inconscientemente porque centrarnos en lo que no nos conviene, cegados por la subjetividad o por los falsos intereses, a veces cegados por el engaño despiadado de otros seres sin escrúpulos. Pero querer es poder, tarde o temprano el tiempo es el mejor juez que se encarga de poner las cosas en su sitio, quitando las mascaras y desvelando los verdaderos sentimientos. Aunque sea complicado desvelarlos, tan solo hay que dejar fluir para que nada influya.

2 comentarios en “Reprimirse o huir, esa es la cuestión

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