Tramo 17 – RUTA FINAL – Santiago – Muxía – Fisterre; 120km

Tramo 17 – RUTA FINAL (1ª Parte) – Santiago de Compostela, Sarela da baixo, Alto do Vento, Lombao, Augapesada, Trasmonte, Ponte Maceira, A Chancela, Negreira, Camiño Real, A Pena, Vilaserio, Santa Mariña – 44 km.

Tramo 17 - 1 RUTA FINAL - Santiago de Compostela a santa Mariñas 48km

Sabado 9 de Junio – Tras una noche movidita por el resfriado que parece reaparecer por las ultimas lluvias, sumado al cansancio que también empieza a aparecer tras haber recorrido 722km de etapa Compostelana. Despertamos a las 6:30 de la mañana y hasta las 7:20 que el cuerpo no reacciona, pero lo peor está por llegar a causa del temporal que se avecinaba. Además, también, mi acompañante debe poner fin a la aventura en la ciudad Compostelana por motivos laborales. Así que,  organizo las alforjas, cargo la bici y me enfundo las calas, poniendo rumbo a la oficina del peregrino, cual jinete, a por la Compostela y la credencial del más allá.

Tras impregnarme de nostálgia y emociones del punto de retorno, en la plaza Obradoiro, desayuno bien desayunado para emprender la ruta hasta Negreira bajo la lluvia, en lo que se esperaba que iba a ser un camino más o menos llevadero, se iría complicando por momentos.

 

Saliendo de la plaza Obradoiro, por el lado del antiguo hospital de peregrinos (actual hostal de 5 estrellas na’ y menos), descendemos la calle para continuar por la rua Dos Hortas y continuar hasta un parquecito donde inicia, señalizado con sendo mojón, el camino hacia la tierra desconocida #DestinoFisterra.

 

Tras un duro ascenso de 10km, compartiendo camino y carretera, dosifico unos metros llaneando y enseguida me dispongo a descender 7km hasta Negreira, pasando el espectacular Ponto Maceira reforzado por las fuerzas de la lluvia.

 

Paro a tomar un café calentito para aprovechar a secar un poco las húmedades de la lluvia. Prosigo mi camino hasta Negreira, donde decido tomarme un gel antes de comer, para ir abriendo boca y adelantar un poco más de camino, antes de que empeore las circunstancias metereologicas, al menos hasta llegar a Olveira luchando a contracorriente de la lluvia.

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Hasta que el peor de mis temores se hace realidad, durante los 4 kms ascendientes desde Negreira, el cambiador de la bicicleta parte la cadena por el desgaste acumulado y hay que avanzar unos kms a pie empujando la bicicleta cuesta arriba y montando cuesta abajo. 

En una parada de bus de la población de San Martiño, reparo el daño a cubierto con el tronchacadenas. Una vez reparado, compruebo que puedo continuar dando pedales y proseguir mi camino por carretera para avanzar más rapido ante la lluvia evitando los tediosos tramos de barro que empeorarían el estado mecánico de la bicicleta.

Tras las ultimas circunstancias habiendo perdido tiempo con la reparación de improvisto, con el estomago vacío y la lluvia que no parece querer remitir. Procede la busqueda de cobijo para comer y secar la ropa. Avanzando por orientanción en dirección Olveiroa, cruzo la carretera y prosigo recto por un camino, acechando todos los charcos a mi paso, sin importarme mojarme un poco más. Afortunadamente avisté de nuevo los mojones del #KaminoMTB donde me devuelve el camino a la ruta prevista llegando a la aldea pequeñita pero acogedora de Santa Mariña, donde me acogen y me ceden la ultima litera disponible. A contracorriente de las horas intempestivas, lavo y seco la ropa antes de acostarme.

 

Tramo 17 – RUTA FINAL (2ª Parte) – Vilar Do Castro, Abeleiroas, san Cristovo de Corzón, Ponte Olveira, Olveiroa, Logoso, Bifurcación Fisterre y Muxía, as Carizas, Dumbrías, Trasufre, Serande, Quintans, Vilar de Sobremonte, Os Muiños y Muxía – 55 km.

Tramo 17 - 2 RUTA FINAL - De Santa Mariñas a Muxia 49km

Domingo 10 de Junio – A las 6:00 de la mañana los peregrinos empezaban a desfilar, uno de ellos me ha preguntado algo al abrir los ojos, pero entre que estaba reticente y no entendía mucho el idioma, simplemente he asentido con una sonrisa empática. Mi cuerpo empieza a notar los km y además el remojón de todo el día anterior lloviendo, me pedía cama y descanso, así que como la meta que me espera hasta Muxía, aparentemente, es de fácil trámite, me he permitido el lujo de seguir durmiendo un ratito más. Casi sin darme cuenta me he despertado a las 8:20 a.m. y he empezado a organizar alforjas y cargar la bici, antes de empezar la ruta he desayunado consistentemente café con leche, zumo y tostadas, mientras escuchaba a los lugareños contar sus batallitas con su acento cerrado autóctono.

Con la calma salgo en ruta a las 10:00 a.m. siguiendo los caminos y alternando carretera para evitar más barro de la cuenta para evitar charcos y mojaduras innecesarias, durante 12 km de carretera pierdo las señales hasta Alto Do Vento, desde allí he cogido el desvío a Mazaricos durante 7 kms más, aproximadamente, hasta Olveiroa donde me reincorporado de nuevo al itinerario original por caminos junto al resto de peregrinos, la lluvia parece que da tregua. Aprovecho a reponerme un poco tomando un café con leche en el albergue de Olveiroa.

 

Prosigo mi camino durante 10 kms de sube y bajas por terrenos resbaladizos que tras 800 kms las subidas rompe-piernas parecen convertirse en cruje-piernas, aún así, paisaje precioso de senderos poblados y bañados por el río que cae en forma de cascada por la afluencia de las lluvias. El itinerario sale de nuevo por carretera, donde me adelanta un equipo de ciclistas entrenando en ruta y nos saludamos amistosamente como compañeros.

 

Hasta llegar a Dumbría, voy cruzando la carreteras a través de los caminos entre montañas que esconden la magia de las ‘meigas’ gallegas como si fueran frondosos bosques en miniatura con  terreno para practicar enduro.

A 14 km de distancia de Muxía, paro a comer haciendo un salteado con las provisiones que me quedan, quedando un estupendo potaje de macarrones con tomate, salchichas y bacalao, y de postre un té rojo. Mientras, aireo las zapatillas y los pies, me cambio de calcetines para secar un poco la humedad que llevo encima, algunos lugareños que están de paso se paran a compartir algunas batallitas.

 

Para no demorar más la ruta, a las 16:30hrs me pongo en camino de nuevo, sorteando bajadas, malezas y rompe-piernas embarrados en la recta final a Muxía. Aparecen rayos y claros de sol que parecen indicar la llegada, al fin, del verano asomándose a la costa. Los últimos 9 kms de traspasar el ultimo monte antes de llegar a la Costa Da Morte, se hacen interminables, bien por cansancio arrastrado, o bien por el calor que empieza a apretar, y yo con el uniforme de largo.

 

Finalmente, llego a la cima de un último monte y me preparo para un descenso técnico donde, termino rodando entre las raíces de los arboles que parecen abrazarme para que no me escurra entre el barro. Al fin, llego a la falda de la montaña, donde empieza la playa y cambia el olor de monte húmedo por el de la brisa marina y el ruido de las gaviotas en busca de pescado.

 

Voy bordeando la costa por los tablones típicos de la playa, observando por los lugareños de la zona, llego al fin hasta el último mojón, buscando cobijo para pasar la noche en el primer albergue que avisto a la entrada del pueblo, “El Delfín”, me parece confortable y acogedor, 11€ con todos los servicios, así que decido quedarme allí. Descargo el equipaje de la bici, me doy una ducha y lavo la ropa.

Tras instalarme, como es de las veces que más pronto he llegado, aprovecho a turistear por la zona, con una bici abanderada que me lleva a  todas partes, hasta el santuario de la virgen de la barca que marca la leyenda de las piedras que embarrancó en la Costa Da Morte cuando fue a animar a Santiago, y allí estaba, el ultimo mojón de la travesía Muxiana.

 

Mientras me relajo en las rocas de la Costa A Morte, doy señales de vida a la família y a mi compañera de viajes que estará llegando a casa. A las 21:00hrs decido buscar algún sitio para cenar decentemente, ya que al ser la penúltima parada me lo merecía, y al lado de la tienda de los souvenir, cerca del puerto hacia el centro del pueblo, había un restaurante muy económico y moderno, por 7€ el menú para peregrinos. Tras recuperar energías, voy pedaleando raudo hacia el albergue antes que me cierren a las 23:00.

A las 22:30hrs llegó al albergue, aparco la bici en el patio trasero, protegida con los plásticos por si llueve durante la noche. Me lavo los dientes y me meto en la cama a descansar, mientras actualizo mi diario de a bordo.

Tramo 17 – RUTA FINAL (3ª Parte) – Muxía, Morquintián, Lires, Padris, San Martiño de Duio, Fisterra – 34km.

Tramo 17 - 3 RUTA FINAL -De Muxia a Fisterra 34km

Lunes 11 de Junio – La penúltima noche de supervivencia he dormido muy acogedor y he descansado mucho, lo necesitaba. Me he despertado a las 6:00hrs cuando todos se levantaban, pero hasta las 7:00hrs no me he puesto en pie, una vez organizada las alforjas y cargada la bici, me han abierto el patio trasero y he ído a almorzar a un bar de barrio pesquero de toda la vida; mi café con leche con tostadas con mermelada, el desayuno de los bicigrinos.

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A pesar de que amenaza mal tiempo y empieza a llover, empiezo la ruta con optimismo, disfrutando e impregnándome del ambiente, y esperando terminar los 30 y poco km hasta Finisterra que me quedan cuando antes. Pero apenas 2 km salir de Muxía empieza la primera cuesta ascendente, con el agravante de la lluvia y el barro, voy escalando poquito a poco durante los próximos 6 kms hasta coronar la cima, con un un itinerario perfectamente señalizado bidireccionalmente y la compañía afluente de los peregrinos. Tras la primera cuesta luego venían bajadas y subidas constantes sin mayor complicación que el del barro y la lluvia.

 

A pesar de los obstáculos y algunos contratiempos técnicos, esta ultima etapa del #KaminoMTB es una de las que más he disfrutado, quizá por solo debía preocuparme de cuidarme de mí mismo sin distracciones. He disfrutado con los descensos técnicos, perdiéndole el miedo poco a poco, a pesar de la peligrosidad añadida por el barro y la lluvia, sobre todo los terrenos empedrados.

 

Casi sin darme cuenta, motivado por la música, llego al pueblo de Lires. Habiendo recorrido ya, la mitad del trayecto, 15 km, pero aún faltaba lo peor y no me refiero a las cuestas.

El caso, es que me cobijo un rato en un ‘chocejo’ humilde para secar un poco y entrar en calor tomándome un cola cao expreso de los que aún me quedaban de aprovisionamiento, y haciendo migas con una linda gatita que merodeaba por la zona, seguramente propiedad del dueño del chocejo, que se dejó ver un poco más tarde en busca de alguna herramienta que necesitaría para sus quehaceres rurales, y a quién no le importa mi “allanamiento de chocejo” para compartir un rato de intercultura regional.

 

Al poco sigo con mi ruta, y los problemas técnicos empiezan a aparecer, la cadena de la bici vuelve a petar resintiéndose en uno de los tantos rompe-piernas embarrados, intento repararlo sobre la marcha pero con la lluvia que está cayendo me resulta imposible no calarme, así que decido avanzar un rato a pie hasta encontrar un cobijo donde identificar y reparar los daños ocasionados. Tras 2 o 3 km, en la siguiente población, me cobijo en la parada de otro bus/taxi para tronchar de nuevo la cadena. Por lo menos podré continuar dando pedales aunque sin forzar demasiado porque la cadena ya está dada de sí y algunas marchas también están tocadas de forzar la maquinaria bajo las nefastas circunstancias. Solo quedan 11kms de sufrimiento para finalizar la etapa sin que surjan más imprevistos.

A decir verdad, cada vez me fijo menos en el nombre de las poblaciones y me centro más en llegar a la meta, el cansancio hace mella, y sobretodo el mal tiempo desanima mucho, pero andar en bici es como la vida, hay que seguir pedaleando hasta el final.

A 4 km de Fisterra hago una parada técnica para llenar un poco el estomago y continuar. Las camareras del bar muy atentas en todo momento. Aunque craso error el mío, el de parar a nada de llegar, porque al retomar el viaje, retoma la lluvia de nuevo, por suerto no mucho, al menos ya queda nada y por carretera.

 

Empieza a avistarse, difícilmente por la niebla, la costa Fisterrana y el nucleo urbano. Y más allà, el Faro, por un error de cálculo, casi estropeo la misión y clavo la bandera en el puerto urbano, gracias a un lugareño que me recordó que el Faro está a tan solo 4 km más de la población, pero en cuesta ascendente, vamos… último puerto del tramo pensaron mis piernas!

Casi alcanzando la cima del Faro, otra avería a la vista, las pastillas de freno empiezan a chirriar, seguramente por los descensos pronunciados durante el frío, lluvia y barro. Los accesorios Decathlon tienen mala fama, pero al menos han aguantado 900km, tan malos no deben ser.

Saco mi bandera azul con la vieira del #KaminoMTB  y la clavo en la punta del congosto más alto, y me enciendo el humo de la victoria; misión cumplida!!!

 

Sin más demora, recojo los bártulos y desciendo frenando con cuidado, porque me espera el trámite para intentar enviar la mini-Bala de vuelta a casa en los boxes de correos, con el paq bicicleta especial para el Camino de Santiago, por 43€, es un chollazo y muy práctico. Sobre todo en circunstancias de causa mayor cuando se requiere pasar por boxes, ya que mi intención era la de hacer la vuelta, pero entre el temporal que acecha la zona sin mucha perspectiva de mejora,  y las repercusiones técnicas que conllevó, lo mejor fue una retirada a tiempo.

Finalmente, he de hacer noche en Fisterra, ya que las oficinas de Correos han tenido un percance técnico y no es posible cursar el envío, así que, me llevo la mini-Bala conmigo al albergue.

 

Aunque haya disfrutado el tramo más superviviente en estado puro, a la vez no puedo dejar de pensar en mi acompañante con nostalgia, a pesar de todo la echo a faltar y aunque me guste la superación personal, ya nada será igual sin ella a mi lado, es otro tipo de superación, salir de la zona de confort siempre asusta un poco pero, siempre que sea para bien, es positivo.

Después de buscar un antro para cenar en condiciones y recuperar energías, encontré un bar hamburguesería ‘DOVI’, delante mismo de la parada del bus, que me sirvieron un combinado de papas con huevo y filete que estaba de muerte. Esa noche, a pesar de ser la segunda noche que paso solo como un peregrino más, sin más compañía que la del resto de peregrinos en sus respectivas literas. Yo en la mía, apoltronado y descansando al fin, actualizando mi diario de abordo y recordando con nostalgia cada uno de los tramos a los largo de los 15 días que han pasado y disfrutado las aventuras que han dejado nuevas anécdotas, y amigos por el camino.

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Si algo puedo decir que he aprendido de esta segunda vez que recorro el #KaminoMTB y  hasta el fin del mundo, es la maravillosa experiencia de supervivencia que te prepara para la vida casi sin darte cuenta. Y las preguntas sin respuesta que andaba buscando no sé exactamente si las he encontrado, si me he liado más o me ha confirmado lo que ya sabía con anterioridad. El caso es que es una experiencia que supera todas las perspectivas que me había propuesto desde hacía más de 20 años y me hace sentirme satisfecho por haber tachado una actividad más de mi lista de cosas que hacer antes de morir.

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One response to “Tramo 17 – RUTA FINAL – Santiago – Muxía – Fisterre; 120km

  1. Gemma Bonilla Garces dice:

    Tu acompañante no estuvo físicamente a tu lado en el último tramo pero siempre está contigo…en tu💕
    Al igual que tú en el suyo…en el mío porque eres y siempre serás…el Amor de mi vida

    Me gusta

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