El Arte de pedalear.

Por tratarse del día mundial de la bicicleta, he decidido rescatar un post de mi antiguo baúl de los recuerdos, cuando empecé con mi primer Blog, porque me gustaría compartir mi otra gran afición personal; el ciclismo MTB y el Spinning.

 

La propia definición del deporte en auge “spinning” se traduciría del gerundio inglés como “pedaleando”. Y es que, el Spinner o Biker no nace, se hace, pero algo se tienen que llevar en los genes cuando te gusta practicar el ciclismo MTB, ciclo indoor o spinning, como a mí. Con apenas 7 años, desde que me soltaron las ruedecillas de mantener el equilibrio, ya empezaba a patrullar las calles, con amigos o solo, a llanear los prados del pueblo, o a escalar parte de la montaña de Collserola con mi padre, incluso llevarme la bici al trabajo los días de cada día cruzando los 19 kms que separaban la ciudad condal de mi población anterior de residencia. En verano, lógicamente, acortaba haciendo trasbordo tren y bicicleta para no pegarme la sudada antes de empezar la jornada laboral, pero a la vuelta, o bien, alternaba con la otra bicicleta estática del spinning, o bien volvía a casa del tirón sin trasbordar con el tren.

Y es que, cuando me subo a una bicicleta, sea de montaña o estática, me siento especial, importante, sin ánimo de parecer prepotente o incongruente, pero es la verdad, me siento libre, capaz de bailar sobre el sillín, sentado o de pié, al son de la gravedad, sintiendo la brisa del aire en mi cara escalando subidas, o dejándome llevar con el viento a favor en las bajadas. Es una devoción especial, una sensación que poco se puede explicar con palabras, hay que sentirlo, hay que vivirlo, para entenderlo. Es uno de esos deportes que todos llevamos dentro y que te hacen sentir pleno y feliz con uno mismo. Además es uno de los deportes en que ejercitas prácticamente todo el cuerpo, especialmente las piernas al ser el motor de la inercia del vehículo, y aunque con menor esfuerzo, también se ejercitan los brazos (bíceps y tríceps) al ejercer presión sobre el manillar dependiendo del esfuerzo que nos apoyemos, en bajadas apoyaremos más el equilibrio hacía delante, por lo que forzaremos los tríceps, y en subidas la presión es en el interior del brazo, los bíceps. Pese a la presión que ejercita sobre el brazo ha de ser con suavidad sin hacer ningún tipo de tensión, por dos razones; la primera más obvia porque en tensión pueden surgir lesiones, y la segunda más especial, porque no se disfruta el deporte. Hay que dejarse llevar para sentir, y el esfuerzo final merecerá la pena. También esa presión que ejerce en los brazos, le llega a la espalda, que es la menos ejercitada, pero también obtiene resultados con la persistencia del deporte, la posición de la cabeza también ejerce buenos resultados, una buena posición recta con la columna vertebral ayuda al ejercicio, porque una postura cabizbaja facilita la tensión en la zona cervical, y termina influyendo la mala postura en la zona lumbar, la correcta posición sería como si fuéramos sentados en una silla pero inclinados unos 45º más o menos todo el cuerpo a la vez hacía delante, facilitando la aerodinámica.

También es una actividad cardiovascular, no recomendada para personas que tengan problemas de corazón, o al menos, practicarla bajo supervisión médica, aún y así cada persona tiene su propia resistencia dependiendo de las pulsaciones de su corazón, por ello se puede seguir el mismo ritmo al nivel de resistencia de cada uno, recomiendo llevar un pulsómetro, sobre todo para iniciarse. Personalmente, al principio me agobiaba llevar el cinturón abdominal para medir las pulsaciones, pero con el tiempo, y la edad, me han hecho replantearme de nuevo su uso. Por un lado, calcular la rpm a cada tipo de edad ayuda a mejorar el rendimiento óptimo de cada momento y persona, al menos, para conocerse al inicio, y por otro lado, te ayuda a calcular las estadísticas para ir viendo la evolución a lo largo de las rutinas. Sobre todo, durante el tiempo de iniciación o aprendizaje hay que tomárselo con calma para ser constante y no sobre entrenarse para no lesionarse, así aprendemos a calcular nuestra propia respiración y facilitar la respiración calmada y pausada.

“Para sentirse bien, primero hay que sufrir”.

En una sesión de spinning se pueden llegar a perder del orden de 600 a 900 calorías, dependiendo del tipo de sesión y si se realiza el esfuerzo siguiendo la resistencia adecuada para cada tramo. En una ruta de bici al aire libre se pueden llegar a perder muchas más, ya que el esfuerzo es mayor y hay que sumarle la inercia de tu propio peso más el de la bici, las condiciones del terreno, el esfuerzo realizado hasta finalizar la etapa (ya que mientras dure la etapa y quememos energía nos iremos sintiendo más cansados, por eso es importante hidratarse y llevar alguna proteína natural para el camino).

Como todo trabajo, el deporte requiere una voluntad constante acorde a las circunstancias de cada día y de cada persona, por eso es importante adaptarse al ritmo personal de cada momento para seguir el nivel propuesto cada día y sentir los beneficios en nuestros cuerpo que con motivación y devoción ayuda a mantener una vida sana, equilibrada, tanto física como mentalmente.

Espero que os haya gustado y que comentéis vuestras experiencias y hobbys. Es posible que se note que lo escribí hace unos años, cuando era más inexperto, y a aparte de corregirle algunas faltas o pequeños cambios de visión con el paso del tiempo, no he querido tocarlo demasiado para que no perdiera la esencia de la pasión ciclista.

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