Bienvenidos a Matrix

Acabo de leer, por redes sociales, un fragmento publicado por el periódico ‘El País’ que me ha llevado a una #ReflexionesTécnicas provocada por el materialismo humano y que alude a la tecnológica como parte responsable de la evolución humana en la actualidad.

Desde tiempos immemoriables, el ser humano es un ser sociable por naturaleza que ha ído evolucionando racionalmente según ha ído aprendiendo nuevos conocimientos a través de la experiencia adquirida.

Pero, a pesar de dichas prácticas, en ocasiones, el ser humano no parece querer abandonar otras más superficialmente fáciles aunque efímeras. Sabemos que si queremos, podemos evolucionar prácticas rudimientarias para prefabricar materia prima sin contaminar o extinguir innecesariamente otros seres vives, incluso procrear sin necesidad de procrearnos, etc. Sin embargo, le cuesta desprenderse de ciertos rituales y festividades poco acertados que dañan seriamente el equilibrio moral de los prejuicios. El riesgo del razonamiento evolutivo es que desarrolla el poder de la elección, teniendo las opciones de divagar en el recurso superficialmente fácil antes que encontrar las respuestas en la sabiduría, confundiendo ignorancia con felicidad.

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Aparte de las habilidades naturales, también, con los años hemos ganado una serie de habilidades científicas y tecnológicas que podría decirse que es la experiencia artificial, ayudandonos a facilitar la rutina diaria pero, en exceso, nos pueden hacer mermar otras capacidades por “pereza” y volviendonos más egoístas por creer que somos más autosuficientes.

Matrix

Lo peor de todo, es alcanzar la capacidad racional para olvidar la memoria histórica, como si quisieramos borrar el pasado y nunca hubiera ocurrido. Convirtiendose en una sociedad hipócrita que presume de unos valores que vive en el presente pero, no deja de pensar en el futuro ni olvida el pasado.

El causante de todo es una mala gestión ese sentimiento de supervivencia y de las facilidades que proporciona la tecnología, pero sin querer admitir que es más fácil que nos lo den todo regalado en lugar de esforzarnos por salir de la zona de confort. Con el agravante del sentimiento de “postureo” desarrollado por el consumismo del marketing.

De lo contrario podríamos terminar, metafóricamente, como en la película Matrix; un mundo irreal dominado por los intereses de unos y la ingenuidad de otros, conectados virtualmente por una red de datos (Internet), en constante comunicación por las redes sociales, pero físicamente separados por la desconfianza que genera el odio y el egoísmo.

Y tú, que decides… ¿abrir la mente o abrir la boca?
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