Interpretar las señales de nuestro objetivo.

Quiero compartir una historia o cuento, que circula por Internet, con un mensaje reflexivo para no dejar escapar las señales que se nos presenta en el camino de la vida. A mí entender, esas señales que buscamos en el camino cuando anhelamos algo y no lo ubicamos perdiendo (casi) toda esperanza, el mensaje en sí nos muestra de manera religiosa, para todos los públicos, que la verdadera fe no debería confiarse en un icono como es ‘Dios’, sino que deberíamos tener más iniciativa para actuar. Me ha impactado de tal manera que he decido dedicarle un espacio eterno entre los #bricoKX, espero que os guste, y si por casualidad me lee el autor de dicho cuento sería un honor que se manifestara para ponerle nombre semejante obra.
 
 
Cuenta la historia que en un pequeño pueblo se inició una fuerte lluvia que no cesaba. Tres días después del inicio de la lluvia el pueblo estaba completamente inundado, pero los cuerpos de rescate y ayuda habían realizado una excelente labor poniendo a casi todo el pueblo a salvo, solo quedaba un hombre que había subido al techo de su casa siendo este el único lugar que no había sido alcanzado por el agua.
Un bote de rescate se apresuró a dirigirse al lugar en donde se encontraba aquel hombre, y los rescatistas le dijeron:
– Vamos, sube pronto para ponerte a salvo.
A lo que el hombre respondió:
– No se preocupen por mi, Dios me salvará.
 
Y el hombre se quedó orando en el techo de su casa mientras el bote se alejó poco a poco.
La lluvia no se detenía y luego de algunas horas el agua le daba a la cintura al hombre, y otro bote salvavidas se acercó a él y le dijo:
– Vamos, sube rápido o te ahogarás.
A lo que el hombre respondió:
– No se preocupen por mí, Dios me salvará.
Y nuevamente el hombre se quedó orando mientras el bote se alejaba.
Pasaron varias horas y el agua ya llegaba hasta el cuello del hombre, y un helicoptero de rescate se acercó a él y le lanzó una escalera para que pudiera subir, pero el hombre se negó a subir diciendo:
– No se preocupen por mi, Dios me salvará.
Así que el hombre, con el agua hasta el cuello, nuevamente se puso a orar mientras el helicóptero se alejaba.
Luego de un rato el agua ya había tapado por completo al hombre y este murió ahogado.
Al llegar al cielo el hombre realizó rápidamente los trámites para poder ingresar y una vez adentro se dirigió furioso a buscar a Dios, cuando lo encontró le hizo el reclamo:
– Señor, si tanto confié en ti hasta el final ¿Por qué dejaste que me ahogará?
 
 

A lo que Dios respondió:

– ¿Te parece poco que te haya enviado dos botes y un helicoptero a tu rescate?

 

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