La fuerza, ¿qué es la fuerza?, es la circunstancia de la acción obtenida de un conjunto de músculos que pone en desigualdad proporcionalmente a los sexos masculino y femenino, están realmente tan desigualados, o la verdadera fuerza es algo más y llega más allá que un simple conjunto de circunstancias carnales?

Pues bien, existen diferentes tipos de fuerza, de eso no hay duda, la más conocida es la fuerza física que en cuestión de sexos, mayoritariamente el masculino está mejor dotada de ella. También está la fuerza inteligente, que prevalece al sexo femenino de tener más dotación de pensamientos emocionales. Por naturaleza estás son las características principales de ambos sexos, al menos por norma general, luego ya sabemos que existen excepciones para todo.

Pero yo quiero llegar más allá, como casi siempre, desenmascarar que cualquier tipo de fuerza que desequilibre a sexos masculino y femenino, no son más que habilidades que bien utilizados y compenetradas pueden repercutir beneficiosamente para la supervivencia de ambos sexos. Por mucha rivalidad que produzca, o quieran producir la competitividad de algunos sexistas, ambos sexos están igualados si se saben explotar y compenetrar entre sí, dichas habilidades, y así, es como surge la verdadera fuerza, el verdadero significado de fuerza; poder, coraje, espíritu luchador, perseverancia, fe en tener voluntad para empujar a hacer acciones que nos beneficien. Podemos llamarlo de mil maneras, abreviadamente fuerza, pero conocida como en algún otro post ya he hablado sobre ello La fuerza del corazón o  El poder de la mente.

Ese es el verdadero sentido de la fuerza, pensar con el corazón utilizando la mente, teniendo voluntad por hacer acciones que beneficien tanto a los demás como a nosotros mismos. Esforzarse como si no supusiera un esfuerza, dando como si no esperáramos recibir nada a cambio. Así los frutos serán mucho más beneficiosos y plenos, aplicándolo a cualquier aspecto de nuestra vida, ya sea nuestra vida privada, social, laboral, con nuestra pareja, con nuestra familia, sean cercanos o lejanos, incluso con los parientes o personas que “te caen mal”, porque a lo largo de nuestra vida podemos recorrer mil caminos y mil manera de vivirlas  en todos los aspectos, pero sigue siendo nuestra vida, única e intransferible, digna para vivir y disfrutarla hasta el ultimo momento sin desperdiciar ningún instante, porque todos y cada uno son importantes para ella. Así como las personas que la componen, no solo de buenos momentos vivimos y nos gusta vivir, sino de los malos momentos, e incluso, de personas tóxicas que quizá sean personas que más ayuda necesiten para ver la plenitud de la vida, para ayudarles a superar la amargura negra de sus vidas y que pueden vivir plenamente aprendiendo a disfrutar sus logros y fracasos.

HAKUNA MATATA: VIVE Y DEJA VIVIR

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