Más vale calidad en mano, que ciento de velocidad volando.

Cada vez es más obvio los intereses por navegar a través de la red más rápido, según vamos avanzando en las nuevas tecnologías, hace apenas unos años utilizábamos la tecnología RDSI, después de ello llegó el xDSL, pasando por las tecnologías móviles del GPRS y el 2G / 3G,  finalmente avanzamos a velocidad de la luz con la llegada de la Fibra Óptica y e4G.
Pero una de las cuestiones que quiero reclamar, a pesar de los grandes avances tecnológicos, es que vamos tan deprisa que no damos tiempo a adaptar o prever en condiciones las infraestructuras necesarias para que el cliente final puede disfrutar de la experiencia que más le convenga sobre el derecho a las tecnologías de la información.
Y por ello cada vez que se contrata una nueva línea, se genera el debate de la velocidad de internet, sumado al hecho de que los intereses personales por las últimas tecnologías queramos contar con los últimos avances sin pararnos, en ocasiones, a pensar si es lo que más nos conviene y/o si nuestras condiciones geográficas nos lo permiten.
Siempre intento poner un ejemplo que sea fácil de entender a todos los niveles, y es que,  al igual que en las carreteras cuando conducimos, nos gusta experimentar de una gran velocidad por desplazarnos para llegar a nuestro destino cuanto antes, sea por minimizar los espacios de tiempo para ganar tiempo, o bien, por impaciencia, en ocasiones sin importarnos si es posible o que riesgos contamos. Los riesgos en la conducción son evidentes como posibles accidentes, etc, y en las nuevas tecnologías de Internet por suerte no conlleva riesgos tan elevados, aunque si que nos traen por el camino de la amargura lentitudes desesperantes o cortes de conexión que impiden nuestro desarrollo de la información.
 
“La velocidad de internet depende como la velocidad máxima en las autopistas, podemos circular hasta un máximo de 120 km/h  y subiendo dependiendo las condiciones de la carretera, pero si llega una curva cerrada que no podemos exceder de 90 km/h hay que respetarlo por el bien de nuestras vidas. En Internet podemos contar con un perfil superior al que puede mantener nuestra zona geográfica, en ocasiones puede superar dicho perfil, pero en otras hay que respetar una velocidad óptima inferior para que no si distorsione la señal”.
 
 
En primer lugar hay que pensar qué tipo de conexión se adapta mejor a nosotros en la zona geográfica donde queremos hacer uso, que tipo de tecnologías están a nuestros alcance y/o como podemos combinarlas para satisfacer nuestro trabajo. Después  pensar en el precio / calidad para adaptarnos al coste que estemos de acuerdo a pagar por ello. Y finalmente cuidar el rendimiento de nuestra conexión desde “x” dispositivos y cuidando el mantenimiento de dichos dispositivos.
 
Como siempre, hay herramientas en la red que pueden ayudarnos a calcular nuestros ancho de banda, tanto para PC’s de sobremesa como para dispositivos móviles con los Test de Velocidad.
 
Nota: Los valores y velocidades que nos muestran dichos tests son aproximados siempre, para conocer datos y coberturas reales aconsejo ponerse en contacto con el servicio técnico de cada operadora respectiva.
 
 
Y tu opinas sobre la velocidad de internet, ¿tiene una buena conexión a internet? ¿Te llega toda la velocidad contratada? ¿Creés que es mejor calidad frente a velocidad o viceversa? Comentalo en nuestro blog o por RRSS, tu opinión nos interesa. 

 

 

 

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