¿El Informático nace o se hace?

Seguramente muchos de vosotros tengáis un amigo, pariente, conocido… que sea informático o lo suficientemente entendido para pedirle ayuda en algún momento de vuestras vidas virtuales al frente de un ordenador, y seguramente también, habréis escuchado muchas veces que todo “cliente” de un informático con un grado de parentesco o amistoso dignamente de confianza tiende a ser la ruina del negocio, quizá tenga mucho que ver el dicho de no mezclar trabajo con vida personal, y efectivamente, nada tiene que ver el tiempo que dedicas a ganar el pan con el sudor de tus dedos, que el tiempo que dedicas a las personas que quieres.

Porque el trabajo dignifica al hombre, pero eso ya está suficientemente escuchado, sobre lo que os quiero hablar es sobre lo que dignifica ayudar de verdad cuando te dedicas a lo que te gusta en la vida, y por supuesto te satisface mucho más si ayudas a gente de tu entorno sin ningún ánimo de lucro, pero aún y así sientes casi la misma satisfacción aunque sean personas desconocidas por el simple hecho de estar aportando tu granito a la sociedad, porque a lo mejor estos a los que ayudas dependen de tu esfuerzo para que ellos a su vez puedan ejercer su esfuerzo para desarrollar su acción que aporte también su granito a la sociedad o que incluso otros dependan de ello para ejecutar también su aporte, y así entraríamos en una cadena colectiva como la vida misma.
En este mundo todos hemos venido a cumplir la misma función, nacer, crecer, aprender, reproducirnos, enseñar y morir, no somos tan diferentes a pesar de todo. Y a partir del momento en que evolucionamos racionalmente para cumplir la misma función, además cada uno adopta sus propias acciones en función de su personalidad, educación, intereses, etc, para aportar su granito, porque aunque la vida racional nos haya convertido en unas especies de máquinas programadas  para producir, producir y producir y cuando tenemos un rato libre seguir formándonos para cuando volvamos a producir, luego no encontramos un hueco para descansar y disfrutar también de nuestro tiempo de ocio y es cuando vienen los estreses. Hay que saber descansar tanto como trabajar, porque ambas cosas forman parte del desarrollo de la vida,  trabajamos para poder descansar con más calidad de vida y a la vez descansamos para poder retomar el trabajo con más energía, y así en un bucle infinito para producir la supervivencia hasta el fin de nuestros días.
 
Y sin enrollarme más voy a centrarme en la vocación profesional que hemos escogido los que nos dedicamos al mundo de las tecnologías y de la información;
Se dice que los informáticos somos “freaks” por naturaleza, una palabra que deriva precisamente de la tecnología y que no deja de ser una mera catalogación, catalogación para definir algo que nos gusta obsesivamente o que tenemos vocación por ello, en este caso la informática.
También me gustaría matizar que Informática en sí hace referencia a varios campos; hardware, software, redes, telecomunicaciones, sistemas, periféricos, dispositivos, controladores, soporte in-situ, por teléfono o remotamente (vía conexión), tecnologías de la información y del almacenamiento, y cada día conforme va avanzando más salen más campos nuevos, así que, etc, etc, etc.
Y muchos dirán que me olvido de la programación, pero no, no me la olvido, todo lo anteriormente señalado es lo que engloba la informática o también conocida como microinformática en el caso de lo que sería la parte más física (piezas, periféricos, hardware, etc). Y luego está la programación, que profundiza más dentro de lo que es el campo del software, navegando entre variables y formulas para diseñar aplicaciones que después pasarán a formar parte de la informática y los campos que se encargaran de organizarlas, documentar su uso, desarrollo y reparación de errores, pero el trabajo duro y principal ya está hecho, crear o diseñar una aplicación nueva es como una iniciativa para facilitar un trabajo que dependa de dicha aplicación.
 
El mundo de la programación fue una de las cosas que me interese en aprender, y quizá no descarte en un futuro lejano, pero tras darme cuenta de que era un mundo demasiado complejo formado por las variables, me decanté por un trabajo igualmente tecnológico pero más manual si cabe decir, la microinformática, y soy feliz con este oficio que he elegido porque desde siempre he tenido la virtud más práctica que teórica y de pequeños todos nos preguntamos que seremos de mayores hasta que surge cualquier iniciativa que nos cambia la vida y a partir de entonces el universo empieza a conspirar en nuestro entorno para que sigamos desarrollando nuestra faceta particular y convertirla en profesional.
 
Los programadores, a pesar de tener la iniciativa o de desarrollar una aplicación nueva, se podría decir que son menos serviciales de cara al cliente final, pero no por ello pierden valor ni mucho menos, ya que gracias al trabajo de programación pueden funcionar el resto de componentes de Informática, y requiere horas y horas de pasarse delante de la pantalla y el teclado, por lo que se podría decir que no tienen un trabajo demasiado social, sin embargo los técnicos microinformáticos tenemos más ese contacto social con los usuarios, para lo bueno y para lo malo, tanto si te felicitan por un trabajo beneficioso, como si te ponen de vuelta y media, y de todos los colores por cualquier tipo de queja, que merecida o no el cliente siempre tiene la razón, es la ley de oro del servicio porque el que paga manda y quién mas y quien menos cuando hemos sido clientes de algún servicio tenemos derecho a quedar satisfechos por lo que pagamos.
 
Pues bien, con la recesión de la crisis económica actual, los oficios, y concretamente los servicios en general atraviesan un período delicado porque depende de la demanda del cliente, y si el cliente no demanda, no hay oferta, y el mercado se paraliza o estanca. El siguiente artículo de “La Vanguardia” habla de que hacen falta más informáticos titulados por las universidades, en mi opinión, y en la de muchas empresas que valoran más motivación y rendimiento es casi tan importante o más, que aprender los conocimientos técnicos en una universidad, ya que de una manera aprendes con la toma de contacto real de las situaciones, y de la otra manera aprendes en situación simulada para hacernos una idea, no obstante no está de más el aprendizaje universitario para tener una primera toma de contacto para los técnicos que no sean vocacionales, y para que los que llevamos en el gremio algún tiempo ya tampoco viene mal sea para refrescar las neuronas con nuevos conocimientos o nuevos puntos de vista aunque sea para compartirlos y aprender nuevas metodologías para reforzar el servicio, y ya de paso sea, obtener un papel con la titulación que otras empresas requieren para comprobar dichos conocimientos.
 
En mi opinión, un buen informático, como en cualquier otra profesión,  es aquél que aprende y mantiene las aptitudes vocacionales con la motivación del primer día y si además obtiene la titulación universitaria mejor que mejor. 
 
Y vosotros que opinaís, ¿creeís que los informáticos somos tan freaks?
 
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2 thoughts on “¿El Informático nace o se hace?

  1. Eduardo_malaga dice:

    jeje como cualquier profesión se nace y luego se hace en la rama específica para la que hemos nacido, eso es vocación!!

    me gusta mucho leerte, espero que no pierdas la pasión por el servicio que ofreces, un saludo!

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