(ciber)bulling o acoso “superviviente”.

Cada día que pasa Internet está y estará cada vez más presente en nuestras vidas y en nuestra rutina con todas nuestras costumbres, para bien y para mal, y últimamente está apareciendo el tema del “bulling” o acoso moral a terceros en Internet, “ciberbulling”  tecnológicamente hablando.

Lo cuál es una buena noticia, en parte, para tomar medidas al respecto y frenar, en la medida de lo posible, concienciando sobre está práctica del instinto de supervivencia de los humanos. Es un tema psicológico bastante delicado si no se reflexiona adecuadamente. Ya que quien está pasando por una situación semejante, sea acosador o víctima, no se dan cuenta de la situación (sino no existiría semejante causa). Pero como ya he dicho, y sin ánimo de justificar semejante acto, se trata de un hábito de la supervivencia natural del más fuerte que debería resolverse con la evolución del razonamiento humano.

Por un lado, tenemos el maltratador, un ser con una autoestima sobrevalorada o prepotente que, por razones X, no sabe reconocer mejores medios para expresar sus sentimientos si no es con violencia o agresividad, sobre una víctima que, por el contrario tiene una autoestima más baja porque tampoco sabe reconocer los medios para afrontar su situación. Desencadenando así, ambos y respectivamente, diversos trastornos mentales por obsesión con su situación respectiva por la lucha de su propia supervivencia. El éxito o no de sobrevivir, puede depender de diversos factores; encontrar o saber encontrar la ayuda necesaria en el momento oportuno dependiendo de la actitud que sepa desarrollar por sí mismo o con la propia ayuda que pueda encontrar si cuenta con la oportunidad adecuada.

A raíz de ahí, se va fortaleciendo la personalidad en función de los resultados que va logrando, para bien o para mal esa siempre es la cuestión. Si tanto el agresor como la víctima lograsen mantener una actitud positiva para ver más allá del problema y hallar una solución constructiva, encontrarían la paz interna del cambio que les haría mejores personas ayudándose mutuamente para sobrevivir, construyendo en lugar de deconstruir.

Podemos destacar, sobretodo, dos tipos de “ciberbulling” que pese las diferencias no deja de ser lo mismo; acoso moral. Por un lado está el acoso descarado y prepotente de toda la vida, de intentar quedar por encima de la víctima con la intención de tener siempre la razón aunque no se tenga, llegando a hacer uso incluso de la violencia física. Por otro lado están las indirectas o rumores, cada vez más frecuentes por redes sociales, que dependiendo de varios factores como el carácter de la persona, el grado de emocionalidad o la ira acumulada y mezclada con el sarcasmo mal empleado, dará lugar a falsas malinterpretaciones que pueden desembocar en acoso.

Otro ejemplo de acosador, es aquél con tendencias bipolares que suplanta una identidad que no es la suya, sea para delinquir sin ser reconocido, o bien, para atraer a la víctima hasta un reclamo más atractivo y poder engañarla para satisfacer sus malévolos intereses.

Un tercer caso de acosadores, son aquellos que no saben que lo son y van de víctimas, bien para engañar premeditamente a su víctima, o bien, porque han acumulado tanta ira a lo largo de sus vidas a causa de traumas y frustraciones que pasan de víctima a verdugo justificando la sed de venganza. 

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También me gustaría recalcar que para concienciar más eficientemente estas prácticas de actitud y supervivencia constructiva, lo más importante es la educación. La educación sobretodo en casa, que es donde debe inculcarse el amor y el respeto por lo ajeno y lo propio sobretodo. Porque, si no nos amamos a nosotros mismos, difícilmente amaremos al prójimo. De esa manera cuando lleguemos al colegio podremos centrarnos en empezar el primer nivel de nuestra formación profesional dejando a un lado los prejuicios personales. 

Una vez más volvemos al clásico debate de la clave de la democracia, si hubiera más respeto y tolerancia mutua, aunque no se comparta la opinión, esto no pasaría o se podría erradicar mejor. Como bien dice el lema; “dos no se pelean si uno no quiere”. Lógicamente, cuando se trata de abusones, la víctima no quiere participar pero se ve involucrada por su falta de confianza intimidada por el abusón. Puede parecer una contrariedad decir esto pero, es así, y por muy complejo que resulta coger ‘el toro por los cuernos’ en condiciones de inferioridad pero, hemos de mentalizarnos (tal como predicamos en la teoría) que nadie es inferior ni superior a nadie, tan solo es cuestión de prácticar la actitud y la autoconfianza para plantarle cara al problema o abusón, aunque cueste, hay que pensar que una persona que intimida a otra, suficiente infierno está pasando, o ha pasado, por dentro para tener que desahogarse por dentro con una pobre víctima que no tiene culpa de nada. Por eso adoptan el nombre de abusones. Si pudiera volver al pasado, una de las cosas que le diría a “mi yo” del pasado, es que no tuviera miedo de plantarle cara a sus linchadores sociales porque, aunque parezca mentira, el resultado sería un cambio de rol hasta equilibrar las actitudes en la que el abusador perdería el interés de meterse con alguien “inferior” por haberle demostrado que no es tan inferior como creía. Y ahí es donde se demuestra que el problema viene ocasionado por el prejuicio de subestimar las capacidades de los que se convierten en víctimas por perecer sumisos ante el peligro. Cuando hablo de plantar cara a los abusones, no me refiero acudir a la violencia con más violencia, sino haciendo uso del dialogo y razonamiento con voz firme y sin temor al ridículo. Es complicado y más aún bajo presión, pero es algo que requiere entrenamiento, autoconfianza y, hablando en plata, “echarle huevos”.

Quizá en el momento nos parezca intimadatorio, de hecho lo es y mucho, pero cuando pasan los años aprendes que la experiencia pone a todo el mundo en su lugar, y los típicos abusones acaban fracasando o reconociendo la voluntad de la victima cuando alcanzan el status de sus metas.

 

Y volviendo al plano tecnológico, de la misma manera que cuando es imposible ponerse de acuerdo, antes de llegar a las manos se debería avisar a un agente autoritario destinado para ello como es; la Policía, Guardia Civil, profesionales de la salud mental, etc. En el mundo virtual estos oficios también están presentes para hacer de un cibermundo más seguro.

Si os encontráis en alguna situación de amenaza o estafa virtual,  podéis contactar directamente con la autoridad policial  091 y 062, o bien, con el Grupo de delitos telemáticos de la Guardia Civil para denunciar el acoso de seres indeseables que deberían estar en un centro de rehabilitación o cárcel. 

7 comentarios en “(ciber)bulling o acoso “superviviente”.

  1. Anita dice:

    La comunicación mediante Internet es algo que ha agravado los acosos facilitando la interactuación “anónima”. Más educación y tolerancia antes de concienciar es lo que hace falta.

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  2. Bedel dice:

    Toda la vida ha existido la superioridad social, cada generación ha sabido coexistir ayudando así a realizarse y fortalecer su personalidad.

    En el siglo XXI llegan los “ninis” disfrazados de femenista o revolucionarios lloriqueando para que el mundo entero les bese el culo por solidaridad.

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